Luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con un aumento arancelario del 5 % a México ante la negativa de incrementar el volumen solicitado de agua para el estado de Texas, y además acusara a la presidenta Claudia Sheinbaum de que su gobierno no ha cumplido con los lineamientos establecidos en el tratado bilateral. Trump asegura que en los últimos cinco años México dejó de entregar “más de 800 000 acres-pie de agua”, lo que representa al menos 246 millones de metros cúbicos, y exige que sean “entregados” a Texas antes del 31 de diciembre de este año.
En respuesta, Sheinbaum señaló que México sí está actuando. Informó durante su conferencia matutina del 9 de diciembre que el país debe entregar 2 158 millones de metros cúbicos de agua al país vecino y que entre 2022 y 2024 México sufrió una de las sequías más intensas en el norte, lo que acumuló un déficit de 1 067 millones de metros cúbicos. Aun así, afirmó que la imposibilidad de cumplir con toda el agua solicitada se debe a limitaciones de infraestructura, aunque reiteró que México tiene la voluntad de cumplir.
Cabe recordar que México y Estados Unidos firmaron un tratado de aguas en 1944 porque comparten ríos fronterizos -principalmente el Río Bravo/Río Grande y el Río Colorado- y era necesario establecer reglas claras para repartir el recurso de forma justa y evitar conflictos. El acuerdo definió cuotas, plazos y mecanismos de cooperación técnica y diplomática. Es decir, fue un pacto para asegurar que ambos países tengan acceso al agua compartida y mantener una relación estable en una zona naturalmente dependiente de ese recurso.
Por eso mismo, la acusación de Trump contra México por supuesto incumplimiento del tratado incrementa la tensión diplomática y económica, ya que la negativa a entregar el agua solicitada podría derivar en aranceles y otros efectos negativos para el comercio entre ambos países.
¿Quién tendrá razón? ¿habrá tolerancia?






