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Parece chisme, pero es grave: Musk vs Trump, una pelea triunfal en las redes

Lo que parecía una relación de amistad genuina, aunque con un cierto tinte estratégico, resultó ser un desastre que terminó por estallar la tarde del jueves 5 de junio.

Elon Musk, el magnate más reconocido del mundo, quien además apoyó —y de cierta forma financió— la campaña de Donald Trump para su reelección como presidente de Estados Unidos, hoy se encuentra enfrentado con él. Trump, actualmente en la Casa Blanca con el apoyo de los republicanos y parte de la ciudadanía, contaba con Musk como aliado. El mismo Elon Musk que aceptó abiertamente un cargo dentro del gabinete del neoyorquino, y quien, al poco tiempo, decidió separarse “para enfocarse en sus proyectos”. Como bien sabemos, es dueño de la plataforma social más poderosa del mundo de las telecomunicaciones, además de estar involucrado en proyectos espaciales e inteligencia artificial. Pero hay uno, quizá el más ambicioso, llamado Tesla.

Fue precisamente en X donde los internautas buscaron palomitas y un sitio cómodo, pues la bomba explotó cuando Musk sacó a la luz un tema bastante controversial a nivel mundial, especialmente en América, y por supuesto, en Estados Unidos. Se trata del famoso —y no por buena persona— Jeffrey Epstein, quien también fue uno de los hombres más ricos del mundo, y quien fue condenado desde 2008 por tráfico sexual de menores.

La cosa no termina ahí. En “la lista de Epstein” surgieron nombres de empresarios, artistas y políticos.

“Es hora de lanzar la verdadera gran bomba: Donald Trump aparece en la lista Epstein. Esa es la razón por la que no la han hecho pública. Que tengas bonito día, Donald Trump”.

Ese fue el mensaje con el que se escuchó un “What?!” virtual sin duda. Y no fue solo el mensaje: este estaba acompañado de un video donde se ve a un Donald Trump bastante joven, acompañado de Epstein en 1992. En el video, ambos aparecen rodeados de mujeres, en una fiesta. Lo que, naturalmente, dejó mucho a la especulación.

¿Y por qué se pelearon?

Como en toda relación, existen roces. Pero a veces, cuando los negocios pesan más que la amistad, esos roces producen rupturas. Y en ocasiones, por esas grietas salen verdades o rumores que estaban enterrados en complicidad, y que emergen cuando la lealtad se rompe. Al menos eso parece haber ocurrido. El presidente estadounidense presentó una ley para aumentar el gasto público en un trillón de dólares —el trabajo de Elon Musk era recortarlo—, por lo que Musk respondió que le resultaba insoportable continuar ante los caprichos del otro magnate.

La respuesta de Trump:

Fiel a su estilo, Donald Trump atacó a su ex amigo donde más le duele: en Tesla. Escribió en su red social que Musk estaba “loco” y aseguró que su molestia se debía a la eliminación de un mandato que obligaba a todos a comprar autos eléctricos “que nadie quiere”. Dicho comentario obtuvo respuesta. Elon Musk simplemente llamó a Donald Trump malagradecido. Y es que existió una “donación” de 288 millones de dólares por parte de las empresas del creador de SpaceX para financiar la campaña del republicano. Lo que se considera un pequeño gran empujón para el cambio de gobierno en enero de 2025.

Consecuencias:

Las acciones de Tesla cayeron estrepitosamente: en minutos, perdió 17 mil millones de dólares. Esto provocó la ira de Elon, quien además informó que terminaría todos los programas de SpaceX con Estados Unidos de manera inmediata. Y bueno… lo que ya todos y todas vimos.

La pregunta ahora es: ¿y la gente? ¿Cómo afectará este conflicto al gobierno estadounidense y cómo impactará socialmente?

Recordemos que este no es el único escándalo en el que se ha visto involucrado Donald Trump en relación con su evidente gusto por las mujeres. Incluso, es el primer presidente en la historia de Estados Unidos que logra llegar al poder con cargos judiciales en su contra. Que, por cierto —y si lo pensamos un poco—, la opinión pública influyó en que sus penalidades fueran menores. No hay mejor arma para trabajar la imagen de un candidato presidencial que las redes sociales. Y entonces, X, sin duda, fue un gran aliado.

Pero esa… ya es otra historia.

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